
Según Paolo Boarini, consejero delegado del Grupo Tecnocasa: ‘ahora, 18 años después, el paradigma que estamos viviendo es distinto y nos encontramos en un ciclo económico sano y equilibrado’, en el que el aumento del precio de la vivienda se debe a una fuerte demanda y una escasa oferta, que presiona los precios al alza, pero en el que 'las condiciones hipotecarias nada tienen que ver con las de 2007'.
Indicadores de riesgo bancario: La última edición del Informe sobre el mercado de la vivienda(que elaboramos con la UPF) analiza la evolución de los principales datos relativos a la concesión de hipotecas. Su evolución permite saber el comportamiento de las entidades bancarias en relación con la solicitud de hipotecas por parte de los clientes, y con ello, el estado actual del sector financiero.
Ratio préstamo a valor: La ratio préstamo a valor, conocida también como LTV (loan to value), es un indicador financiero que muestra la proporción entre el importe de un préstamo hipotecario y el valor de tasación o de compraventa del inmueble (se suele tomar el valor más bajo de los dos).
Tipo de contrato laboral del hipotecado: mientras que en 2025 la proporción de hipotecados con contrato laboral indefinido es del 85%, en 2007 esta cifra fue del 55%, lo que implicaba que en esa época se concedían hipotecas a un alto número de personas con un contrato laboral temporal, con el riesgo que eso supone a lo largo de la vida de una hipoteca. Antes de la crisis, muchos bancos concedían hipotecas a personas con contratos temporales o inestables, e incluso sin apenas ahorros previos ni garantías. Esto generó: Altas ratios de endeudamiento. Personas que destinaban gran parte de su sueldo al pago de la hipoteca.
Ratio entre la cuota mensual de la hipoteca y los ingresos del hipotecado: La ratio de endeudamiento mide la proporción entre la cuota mensual de la hipoteca y los ingresos netos mensuales del hipotecado. Es como un semáforo de las finanzas de una persona. Si está en verde (por debajo del 30%), todo va bien; si pasa de 40%, es señal de alerta. Así que, lo ideal es que la ratio de endeudamiento no supere el 30%-35% de los ingresos del hipotecado.
Duración de la hipoteca: Las hipotecas actuales duran una media de 28 años, mientras que en 2007 solían superar los 35 años, y muchas de ellas llegaban incluso a los 40 años.
Del «crédito fácil» al crédito contenido: Así que, mientras que en 2007 las entidades bancarias competían por ofrecer créditos baratos, sin importar el importe, ni la duración, ni la capacidad de endeudamiento de esa persona o familia, hoy es diferente: el «crédito fácil« ya no existe y las hipotecas actuales responden a una capacidad de pago más lógica y asumible para el ciudadano.
Desajuste entre oferta y demanda: mientras que en 2006, 2007 y 2008, la obra nueva fue determinante en el mercado inmobiliario español, ahora su influencia es mucho menor. De ahí también que el aumento de la oferta inmobiliaria no sea suficiente para satisfacer las necesidades de los españoles